Sabes, hoy duele todo, la distancia, el desencuentro y la ferviente lucha de un futuro incierto.
Hace casi 8 años que salí de mi patria, hace 8 años que perdí una parte de mí. Recuerdo que en ese entonces no era tanto el sentimiento, un niño que sabe no?
Cuando no contralas tu vida es casi imposible poder replicar diciendo que es injusto. A mi memoria viene el recuerdo de mi abuelo en la cocina, con una lágrima recorriendo su mejilla, a mi tío tratando de sonreír mientras que sus ojos no lo dejaban mentir. A mi abuela abrazándonos como si realmente fuese un final, pues lo era… porque pasarían 5 años hasta volver a sentir esos cálidos brazos y mimos.
Si me preguntan que es lo que más extraño: es todo, absolutamente todo; lo bueno y lo malo. Es muy triste que uno se encuentre lejos para poder valorar sus cosas. Y es hoy con mis 18 años que me causa mucha gracia mi nivel de desesperación por el anhelado retorno, me alegro de esas pequeñas cosas de saber que mediante internet puedo ver los diarios que llegaban todos los domingos a la mañana.
Extraño tus ojos, tus anhelos de grandeza y tu historia que ruego jamás me deje.

